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WECUDI2025/Programa/Día 1-Sala 3-1430-1500

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Violencia digital y deepfakes: experiencias desde el acompañamiento jurídico con perspectiva de género
[Relato de experiencia]
-Enfoques críticos, decoloniales y de resistencia frente a hegemonías tecnológicas y el tecnofascismo-
🧠
Con:
  • Valeria Martínez
  • Anónima
  • Jonathan Girón (moderador )
Día: Octubre 29, 2025
Hora: 14:30-15:00
Sala: Sala 3

Resumen:
En los últimos años he acompañado a mujeres víctimas de violencia digital que han iniciado procesos de denuncia. Esta violencia ha crecido al ritmo del desarrollo tecnológico y, sin embargo, la regulación jurídica sigue incompleta. Una de sus expresiones más recientes y complejas son los deepfakes: contenidos manipulados con inteligencia artificial que buscan denigrar, intimidar o vulnerar la vida privada de las personas, con especial impacto en las mujeres. Este tipo de agresión no solo invade la intimidad; también provoca daños emocionales, sociales y legales, mientras el sistema de justicia aún carece de herramientas suficientes para identificarla, investigarla y sancionarla.

Como abogada feminista me ha tocado explicar ante autoridades qué es un deepfake, por qué puede constituir violencia sexual y cómo preservar evidencias digitales en un entorno donde la tecnología avanza más rápido que la ley. Esto implica no solo entender la dimensión técnica de estas agresiones, sino también traducirlas en un lenguaje jurídico comprensible para ministerios públicos, jueces y peritos. Otro reto es exigir que las plataformas digitales colaboren activamente: retirar contenidos que lesionan derechos, atender reportes con celeridad y entregar información útil para identificar agresores. No se trata de censura, sino de una regulación necesaria, basada en la ponderación entre la libertad de expresión y el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, un derecho que debe prevalecer cuando están en juego la dignidad y la seguridad.

Este relato recupera no solo los retos técnicos y legales, sino también las estrategias colectivas que hemos construido para enfrentar esta violencia. Las redes de abogadas, colectivas feministas y herramientas digitales (como el chat olimpIA, las denuncias en línea o la documentación de pruebas digitales— permiten proteger a las víctimas, generar confianza y presionar por una respuesta institucional y tecnológica más efectiva. Acompañar significa también escuchar, contener y evitar la revictimización durante todo el proceso.

He aprendido que el acceso a la justicia no depende solo de la ley, sino de la capacidad de comprender cómo funcionan estas tecnologías y de visibilizar la violencia que generan. Por ello considero indispensable articular proyectos como Wikimedia y otras plataformas abiertas para difundir información accesible, confiable y en lenguaje claro, que ayude a prevenir y reconocer estas agresiones. Urge que estos espacios, al igual que el sistema judicial, se actualicen con perspectiva de género para no reproducir sesgos ni estereotipos que históricamente han minimizado la violencia contra las mujeres.

Con esta propuesta busco abrir una conversación sobre cómo los relatos de acompañamiento jurídico pueden trazar nuevas rutas para ejercer una sexualidad segura en entornos digitales. También quiero compartir herramientas que fortalecen el autocuidado y las respuestas colectivas frente a la violencia digital. Contar estas experiencias es una forma de evidenciar los vacíos del sistema, pero también de reconocer la creatividad, la resistencia y la organización que hemos tejido para protegernos, reclamar justicia y exigir que la tecnología esté al servicio de los derechos humanos, no en su contra.